Redacción Panamericana

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La pareja contrajo matrimonio el sábado 22 de agosto en su nuevo hogar, rodeada de familiares y amigos, en una celebración mágica, llena de música, emoción y momentos profundamente personales.

Katya Mosquera y Ricardo Mendoza dieron un nuevo paso en su historia de amor al contraer matrimonio civil en la casa que ambos compraron y remodelaron para convertirla en su hogar. La ceremonia fue presidida por el alcalde de San Miguel, Eduardo Bless, quien formalizó legalmente la unión de la pareja en un momento mágico y profundamente emotivo, rodeados de sus familiares y amigos más cercanos, quienes fueron testigos de este importante capítulo de su historia de amor.

Su relación comenzó el 27 de abril de 2024 y, meses después, el 24 de diciembre del mismo año, se comprometieron. La fecha de la boda no respondió a un aniversario. Con la casa lista y antes de que Ricardo iniciara una intensa temporada de giras, revisaron sus agendas, encontraron un sábado libre, por lo que decidieron organizarlo todo para poder decirse: sí, acepto. Así, en apenas tres semanas, organizaron una celebración que terminó siendo mucho más de lo que ellos habían imaginado.

Una boda íntima, en casa y llena de significado

La ceremonia se realizó en un escenario mágico, decorado con flores blancas naturales, una elegante cúpula dorada y música de violín. Los 75 invitados fueron familiares y amigos muy cercanos, las personas que han acompañado su historia de amor. “Quisimos tener una entrada genuina, sin coreografías, sin baile de entrada ni protocolos; solo fuimos nosotros recibiendo el cariño de cada uno de nuestros invitados”, señalaron los recién casados.

Para Ricardo, celebrar en casa tenía un significado especial: “Yo no quería nada de Instagram, nada de Facebook, nada de YouTube. Quería algo real. Y eso es lo que ha pasado hoy. Por un momento me desconecté de todo y solamente me concentré en Katya, en mis hijos, en mi casa, en mi familia y en mis amigos”.

Katya llegó radiante al altar con un vestido de Noe Bernacelli y, para la recepción, lució un segundo diseño de Rosa Clará. “No buscaba el clásico vestido de novia, conservador o protocolar; buscaba sentirme bella y verme bella para Ricardo”, contó.

Ricardo llevó un traje azul confeccionado a medida por el diseñador peruano Gino Amoretti. “La ceremonia fue para 75 personas, pero yo solo quise impresionar a una”, expresó.

En una celebración íntima y llena de amor, la pareja dio el “sí, quiero” rodeada de 75 familiares y amigos cercanos. Foto: Carlos Salazar

Música, lágrimas y una canción para Katya

La música acompañó algunos de los momentos más especiales de la ceremonia. Ricardo ingresó del brazo de su madre al ritmo del “Main Theme” de Naruto, su anime favorito, mientras que Katya hizo su entrada junto a su padre con “Ma Belle Evangeline”, de Disney. Ambas canciones fueron adaptadas para ser interpretadas al piano.

Pero uno de los momentos más emotivos llegó cuando Ricardo le dedicó a Katya una versión especial de “Ahí estabas tú”, de Carín León, que preparó durante semanas y acompañó con el piano de cola negro que siempre soñó tener.

La emoción fue tan intensa que las lágrimas hicieron que su voz se quebrara durante la interpretación. “Nunca había experimentado el hecho de que el llanto no te deje afinar una nota. Cuando comenzó todo y le di el anillo, sabía que no iba a poder cantar”, expresó.

Los votos que sellaron su amor

Uno de los momentos más conmovedores fue el intercambio de anillos y las palabras que ambos se dedicaron. Ricardo, visiblemente muy emocionado, le dijo a Katya: “Hace mucho tiempo que estoy esperando este momento, así que estoy muy feliz de entregarte este anillo, que representa que te amo y que has cambiado toda mi vida para siempre y para bien. Te amo”.

Katya, conmovida por sus palabras, le respondió: “Amor mío, recibe este anillo en señal de mi amor y prometo serte fiel en las alegrías y las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida. Gracias por darme tu amor. Te amo, mi vida. Gracias por ser el padre que eres, por ser mi compañero y mi mejor amigo. Te amo. Es el día más feliz de mi vida”.

Dos anillos que representan dos personalidades

Los anillos fueron diseñados especialmente para ambos, elaborados y traídos desde Nueva York por un joyero cercano a la pareja. Ricardo eligió una pieza personalizada en platino-rutenio, diamantes negros naturales y nanocerámica italiana, mientras que Katya recibió un anillo tipo Eternity, elaborado en platino 950 con rutenio y diamantes.

Lejos de elegir alianzas tradicionales, quisieron que cada pieza representara su personalidad:“Katya viene de un lado muy tradicional y yo soy todo lo contrario. Los anillos son el encuentro perfecto entre lo tradicional y lo no tradicional”, explicó Ricardo.

Y resumió su significado: “No es una marca, sino un símbolo. Somos dos humanos que están perpetuamente unidos porque se aman”.

Los testigos fueron Martín Mendoza, hermano de Ricardo, y Verónica Olaechea, su compañera de vida, dos personas muy cercanas a la pareja: “Es el inicio y el fin, el alfa y el omega”

Al hablar de lo que Katya significa para él, Ricardo hizo una de las declaraciones más emotivas: “Para mí, Katya significa que todo comienza de nuevo, bonito y hermoso. Y significa que es donde quiero terminar también. Es el inicio y el fin, el alfa y el omega”.

Katya también habló del hombre con quien decidió compartir su vida: “Yo no creo en las casualidades, creo que Ricardo siempre fue para mí. Él es mi mundo, mi familia. Creo que uno se siente feliz y tranquila en su hogar y, donde él esté, yo voy a estar con él porque es mi familia. La familia camina junta”.

“Para mí fue mucho más”. Katya confesó que la boda superó todas sus expectativas. “¿Si fue como lo soñé? Para mí fue mucho más. Habíamos dicho: no palabras, no votos, pero Ricardo me sorprendió. Todo lo que a veces en el día a día uno se pierde de decir, cuánto ama a su pareja, hoy día lo dijo con un sentimiento que fue muy emocionante”.

Ricardo, por su parte, resumió la felicidad de ese momento: “Están las personas que quiero, están mis hijos, estamos en mi casa. Todo tiene una carga infinita”.

Y, fiel a su estilo, cerró con una declaración que provocó varias sonrisas: “Voy a pasar la vida feliz porque estoy casado con la mejor mujer, la más hermosa y con el vestido más increíble del mundo”, manifestó, dejando entrever además que el look de Katya lo había impactado.

Ricardo y Katya eligieron piezas personalizadas, diseñadas en Nueva York y elaboradas con platino y diamantes. Unos anillos únicos para una historia de amor especial. Foto: Carlos Salazar

Una celebración a su estilo

La recepción mantuvo el espíritu espontáneo de la pareja. El brindis estuvo a cargo de Adriana Garavito, amiga cercana de ambos, y la música volvió a ser protagonista cuando Ricardo, junto a sus amigos Marcial Rey “El Marshall”, Vinchenzo Rey, Diego Gonzales, José Rivero Terry y Ángel, pusieron a bailar a los invitados.

La torta de tres niveles y tres sabores estuvo a cargo de Rosalyn, de Dulcefina, mientras que la planificación y producción de la boda estuvo en manos de Paola Puerta, quien asumió el reto de hacerlo todo en tiempo récord.

“Me reuní con Paola un 3 de agosto para planificar mi boda del 22 de agosto. Le pedí tener todo listo en tres semanas, y así asumió la planificación y producción de la boda más express que había tenido”, recordó Katya.

Una nueva etapa para la familia

Katya y Ricardo comienzan ahora una nueva etapa junto a sus hijos, consolidando la familia que han construido juntos. La pareja también tiene entre sus planes celebrar una boda religiosa cuando el pequeño Cristóbal esté un poco más grande. No descartan realizarla fuera de Lima o incluso en el extranjero.

Su luna de miel llegará más adelante, debido a la agenda profesional de Ricardo, y tendrá como destino Asia, con Corea y Japón entre los lugares que ambos desean conocer juntos. El sábado 22 de agosto, Katya Mosquera y Ricardo Mendoza no solo celebraron su matrimonio civil. Celebraron su hogar, a sus hijos, a sus familias y a las personas que han sido parte de su historia de amor.

Fue una boda íntima, auténtica y profundamente emotiva, donde cada detalle tuvo significado y donde el amor fue el verdadero protagonista. Una celebración hecha a su gusto, llena de música, complicidad, lágrimas, sonrisas y mucho amor. Porque para Katya y Ricardo, aquel día no fue solamente el comienzo de un matrimonio: fue la celebración de una familia y la decisión de seguir caminando juntos, escribiendo una historia que recién comienza.



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