Este conflicto no es nuevo, ya son varios intentos de destruir el mejor y único lugar que, por el momento, tienen los escaladores en la Ciudad de Buenos Aires. El Centro Andino de Buenos Aires (CABA) cuenta con más de 1000 socios que practican este deporte todos los fines de semana en la palestra que se encuentra dentro del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD) y que funciona para los futuros guías de montaña del ICABA, el instituto del propio Centro Andino porteño. Además los bomberos, la policía y otras instituciones también se entrenan en este muro de 40 metros de largo por 15 de alto hecho exclusivamente de hormigón y con lajas naturales de la provincia de San Luis, único en el continente.

Si bien el predio pertenece a la Nación, la ley que se sancionó en 2016 y creó el Parque de la Innovación hizo que esa parte donde se levantó la palestra hace más de 40 años pasara a depender del Gobierno de la Ciudad que ahora intimó a desalojarla para que sea demolida y así tener el espacio para poder ampliar el puente Labruna. La obra que está a cargo de AUSA y que se inauguraría a mediados de 2026 tiene el objetivo, según el Gobierno porteño, de simplificar el paso entre la Ciudad y la Costanera para beneficiar a 350000 vecinos.

Página/12 pudo hablar con Gustavo Damonte, quien va hace 30 años a la palestra y fue instructor ICABA: “Más allá de que el terreno haya pasado a jurisdicción porteña, la estructura de la palestra no fue desafectada como bien nacional. Es única porque son casi 2400 metros cuadrados escalables. Imita las distintas dificultades que se encuentran en una montaña. Las piedras no están adheridas con cemento, es una estructura especial que la sostiene, tiene todo lo relacionado para seguridad de los escaladores”.

(Crédito: Julio Martín Mancini)

Este lugar icónico para el andinismo nacional pertenece a la FASA (Federación Argentina de Ski y Andinismo), pero el CABA es el usufructuario de esta pared. Página/12 intentó comunicarse con las autoridades de la FASA sin obtener respuesta. Desde la Secretaría de Deportes de la Nación exigen el desalojo con un plazo máximo de octubre. El reemplazo prometido sería una palestra que se levantaría dentro del predio del Parque Olímpico de Villa Soldati, que cada vez toma mayor protagonismo estructural en el deporte. A los socios del CABA no les convence esta decisión por la zona y porque el material del cual estaría hecha la nueva pared no tendría nada que ver con las lajas naturales que tiene el muro que está en el barrio de Núñez.

“La Secretaría de Deportes dice que el terreno ya no le pertenece sino que le pertenece a la Ciudad, entonces se desvincula del convenio que tenía el CABA, por lo que ya no podríamos entrar a partir del 4 de octubre. Estamos esperando que salga la cautelar para que podamos seguir ingresando hasta que se resuelva la cuestión de fondo”, comentó Damonte. Además, el escalador habló de irregularidades en el proyecto: “Se hizo el estudio de impacto ambiental en 2024 y la superficie afectada por la obra no incluía la palestra, luego por una modificación de esta norma permitía que se adicionara hasta un 10% a la superficie que se había aprobado sin que eso pasara por audiencia pública. Este 10% se agregó ahora en mayo de 2025 incluyendo el territorio donde está la palestra y ahí radica el problema”.

El conflicto tomó dimensión judicial y el CABA fue legitimado para defender las instalaciones mediante un pedido de amparo. En este momento se espera la medida cautelar que impida la demolición y desde el Centro Andino cuentan que en los últimos años hubo varios proyectos para declararla monumento histórico de interés cultural y deportivo para que obtenga protección pero nunca fueron aprobados.

En este contexto el pasado sábado 6 de septiembre cientos de andinistas se movilizaron frente al CeNARD y marcharon hasta el puente Labruna para hacer oír su voz y visibilizar esta lucha.

El trasfondo de este reclamo también trae los recuerdos de los rumores sobre el vaciamiento del CeNARD en beneficio de un proyecto inmobiliario en una zona invaluable de la ciudad de Buenos Aires.

(Crédito: Julio Martín Mancini)


Diego Celador, estudiante del ICABA, estuvo en la marcha y resaltó la importancia de esta instalación deportiva
: “Durante toda la carrera cursamos todos los sábados en la palestra, es como quedarse sin un aula, es una escuela para nosotros, un lugar muy importante para convertirnos en guías de montaña en el futuro. Si nos llevan a otra palestra con condiciones totalmente diferente, no tiene sentido”.

Un poco de historia

La palestra nacional se construyó en 1982 pero nunca fue inaugurada oficialmente. En aquel momento, el arquitecto Julio Corradi, socio y Secretario del CABA presentó el proyecto que contó con el apoyo de Alberto Dallo, quien fuera Subsecretario de Deportes durante la última dictadura militar. La estructura fue inspirada en una pared alemana y fue pensada para recrear las dificultades de la alta montaña, convirtiéndola en la única de estas características en el continente. Desde 1998 el Centro Andino hace usufructo y administración de este muro con el aval de la FASA. Desde aquel momento hubo varios intentos de demolición. En 2019 la intención era prolongar la calle Campos Salles con un puente peatonal que comunicara Ciudad Universitaria pero eso fue desafectado. Hoy es la ampliación del acceso para los automóviles en el puente Labruna, lo que volvió a despertar esta lucha.

El andinismo y la escalada deportiva no son lo mismo

Los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 fueron el puntapié para que la escalada deportiva tome otra dimensión en el alto rendimiento. Esta disciplina que debutó en Tokio 2020 dentro del programa olímpico poco tiene que ver con la actividad que practican estos escaladores: “Lo nuestro es andinismo, lo que hace singular a la palestra son las fisuras de roca natural. La escalada deportiva es competitiva, el andinismo no. La palestra que quieren reemplazar les va a servir a los deportistas de alto rendimiento, no a nosotros. El muro olímpico que estaba en el Parque Sarmiento es el que se utilizó en Buenos Aires 2018 que ya lo tienen, lo otro que tienen no nos va a servir ni va tener la seguridad que tenemos en esta palestra. Se niegan a aceptar los condicionamientos técnicos que le ponemos que son por seguridad y para hacerla operativa. Se comprometieron a hacer algo similar a la palestra que tenemos y no es así”, comentó Damonte, uno de los integrantes de esta lucha que no es solo deportiva, también tiene un gran tinte educativo, simbólico y social para toda la comunidad de andinistas del país. 





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