
Un arquero brasileño de 44 años, que nunca jugó fuera de su país ni para su Selección nacional, entró en las páginas doradas del deporte de la pelota a gajos. Se trata de Fábio, quien el martes hizo historia cuando disputó su partido número 1391 y se convirtió en el jugador profesional que más encuentros oficiales ha disputado en el fútbol mundial. En el encuentro en el que su equipo, Fluminense, venció por 2-0 al América de Cali en el Maracaná, el dueño de los tres palos del conjunto carioca superó el récord que, hasta ahora, había estado en manos de su par inglés Peter Shilton, aquel recordado por los argentinos por los inolvidable goles que le marcó Diego Maradona en los cuartos de final de México ‘86.
Nacido Fábio Deivson Lopes Maciel en el municipio de Nobres, en el estado de Mato Grosso, el 30 de septiembre de 1980, el hoy histórico arquero brasileño se crió en un hogar futbolero y sin embargo también pertenece a una época en la cual el deporte no llegaba masivamente a todas las casas. No existían entonces las redes sociales ni la televisación casi absoluta del fútbol que caracteriza a estos días. «Siempre he intentado aprender un poco sobre cada arquero que he tenido la oportunidad de observar. De niño y adolescente, no teníamos el acceso a Internet que tenemos hoy para ver los partidos, así que veíamos los retransmitidos en Mato Grosso, que solía ser solo uno a la semana, los domingos. Recuerdo a Taffarel, Zetti, Veloso, Gilmar. Cada uno tenía sus propias características; los vi a todos y aprendí lo esencial de cada uno«, recordó Fábio en 2013 en diálogo con el medio Superesportes.
Cuando Shilton le pasó la posta
La historia que se escribe con mayúsculas, muchas veces, ofrece guiños y coincidencias increíbles. La plusmarca que une a Shilton con Fábio no escapa a eso. Arqueros ambos, de algún modo, el destino quiso que el inglés le pasara la posta al brasileño. Y el testigo, esa barra cilíndrica que se utiliza en las carreras de relevo y se debe entregar con delicadeza entre compañeros, fue en este caso una fecha: 1997, el año que significó el fin de la carrera futbolística del exarquero de la Selección inglesa -que había comenzado en 1966 e incluyó su participación en tres mundiales: 1982, 1986 y 1990- y a la vez marcó el principio de la trayectoria del hoy dueño del arco del Flu.
Aquel inicio profesional de Fábio tuvo una antesala dorada, seguramente atesorada por el arquero como uno de sus grandes momentos con el fútbol: en septiembre de ese año, fue parte del seleccionado que se consagró campeón en el Mundial Sub-17 de Egipto y le entregó a Brasil el primer título en esa categoría. Lo que pasó a su regreso fue un augurio del enorme presente que tendría por delante, ya que fue uno de los cuatro integrantes del plantel de 18 jugadores que al volver a su país fueron considerados para su promoción al equipo principal del club en el que se encontraban. «Ascendió al primer equipo de la União Bandeirante. Según el director del club, Nelson Santos, Fábio no jugará el próximo partido del equipo simplemente porque aún no tiene 17 años, la edad mínima para jugar profesionalmente. El arquero los cumple el 30 de septiembre», escribía sobre él Folha de Sao Paulo el 25 de septiembre de 1997. Ese año, en ese club que hoy ya no existe, Fábio inició su camino profesional en el fútbol. En esa nota también se leía sobre otro jugador, quien ya tenía “contrato profesional con el Grêmio” y de quien su entrenador especificaba que, «además de ser muy bueno, tiene una gran cabeza». Se trataba ni más ni menos que de Ronaldinho, quien debutaría al año siguiente.
«El gol de espaldas»
Así como Shilton estuvo marcado futbolísticamente por dos goles recibidos (ambos de Maradona: “el gol del siglo” y “la mano de Dios”), también la carrera de Fábio estuvo atravesada por el ingreso de una pelota al arco bajo su custodia. Fue durante el primer partido de la final del Campeonato Mineiro de 2007, cuando jugando para Cruzeiro su equipo cayó derrotado por 4-0 ante Atlético Mineiro. No fue tanto la goleada la que quedó ligada a Fábio; fue el último tanto, que se volvió inolvidable en Brasil y ha sido recordado como “el gol de espaldas”. “En esa final me lesioné, me estrellé contra el poste y me rompí la rodilla. Aun así, seguí jugando; no hubo más sustituciones. El tercer gol fue de penal y yo estaba furioso. No era penal, pero el árbitro lo había marcado… Cuando se reanudó el partido, fui a buscar la pelota adentro del arco. Cuando vi pasar el otro balón, no supe de dónde había salido. Ese gol dio la vuelta al mundo. Muchos dijeron que me iba a marcar“, recordó una vez el arquero durante una entrevista con Pilhado, un canal de Youtube.
Las imágenes registraron el confuso episodio: mientras Fábio caminaba rumbo al fondo del arco a buscar la pelota, de espaldas al campo, el juego se reanudaba tras el 3-0 y sus compañeros permitieron un robo rápido de Vanderlei, quien a los 46 minutos del segundo tiempo marcaba el histórico gol. Atlético Mineiro terminó consagrándose campeón y aquel tanto se convirtió en motivo de burla y es usualmente recordado por los hinchas galos. Lo que podría haberlo atormentado, Fábio lo recuerda como un aprendizaje fundamental de su vida. “Todo lo que pasó en ese partido tenía que pasar para que pudiera crecer -le contó al medio Superesportes en 2013-. Supe aprovecharlo y convertirlo en la esencia de mi vida. Después de esa lesión, me volví más fuerte, y Dios me iluminó y me dio más poder. Un momento difícil se convirtió en el momento más feliz de mi vida. Toda derrota es un momento difícil. Pero hay que saber separarlo para no seguir quejándose y dándole vueltas… El llanto puede durar una noche, pero la alegría debe venir por la mañana”.
El hombre que más jugó
La vida siguió, Fábio continuó creciendo y ya tenía 42 años cuando en 2022 Fluminense decidió abrirle las puertas y entregarle uno de sus tesoros más preciados: el cuidado de su arco. Junto al equipo carioca, el hombre que mide 1.88 metros logró la nueva plusmarca de partidos oficiales en el fútbol mundial, dejando atrás a Shilton, quien jugó 1390 encuentros y lo felicitó por redes sociales: «¡Enhorabuena a Fabio Deivson Lopes Maciel por batir mi récord, que me enorgulleció mantener durante más de 28 años en los partidos más competitivos de la historia del fútbol! Mantenemos el récord dentro del sindicato de arqueros. ¡Un logro brillante, Fabio!». La lista continúa con Cristiano Ronaldo (1283), el exfutbolista Rogério Ceni (1265) y el ya fallecido František Plánicka (1187).
“Solo tengo motivos para agradecer a Dios, quien me permitió vivir este momento tan especial y alcanzar este hito gigantesco“, expresó Fábio el martes después de alcanzar el registro histórico con un triunfo. El logro del arquero, quien estiró al número de 1392 sus presencias este sábado con el juego ante Bragantino por la fecha 21 del Brasileirao, se detalla así: 976 partidos disputados con Cruzeiro, 236 con Fluminense, 150 con Vasco da Gama y 30 con União Bandeirante, según una investigación realizada por su actual club. El Flu estampó un precioso detalle sobre su camiseta en honor al nuevo récord de Fábio y le realizó un emotivo homenaje en el Maracaná del que fue parte su familia.
Los 35 mil torcedores que corearon su nombre ese día y gritaron desde las tribunas que Fábio “é o melhor goleiro do Brasil” le agradecieron la historia compartida, que incluyó el mayor logro de la historia de Fluminense: la Copa Libertadores 2023, la primera del club brasileño en su historia, que ganó tras vencer a Boca en la final por 2-1 en la que sería la última participación xeneize en el cuadro principal del torneo. El arquero estuvo cerca de conquistarla en 2009, cuando fue subcampeón de América junto a Cruzeiro tras perder el partido definitivo con el Estudiantes de Alejandro Sabella. En el máximo torneo del continente, Fábio comparte un récord con su par argentino Franco Armani: ambos ocupan el segundo escalón con más partidos jugados en la historia de la competición, con 110 encuentros disputados, luego de que el oriundo de Casilda alcanzara al brasileño en su juego de este jueves ante Libertad de Paraguay. Solo los supera el guardameta paraguayo Ever Almeida, con 113 apariciones.
Quien supo atajarle penales a figuras brasileñas de la talla del fenómeno Ronaldo, el mago Ronaldinho o el increíble Hulk, en un repaso que señala su notable e histórica trayectoria, tuvo algún tiempo una espina clavada: no haber jugado nunca en la Selección Mayor. Siempre luciéndose en equipos de su país -nunca jugó fuera de Brasil-, Fábio solo vistió la verdeamarela en combinados juveniles (el Sub-17 mencionado y el Sub-20, en el Mundial de 1999). Fue citado para integrar la Canarinha en la Copa Confederaciones 2003, la Copa América 2004 y algunos amistosos posteriores, pero nunca llegó a jugar. “He trabajado duro durante años para merecer vestir esa camiseta, pero llegar a la Selección y ser convocado son factores que dependen del entrenador -dijo en diálogo con la prensa la semana pasada-. Estoy en paz con eso, porque di lo mejor de mí y me dediqué por completo».
Cuando tenía 32 años, Fábio vaticinó algo de su futuro. “Creo que cualquiera puede jugar, independientemente de su edad”, dijo entonces, quizás sin saber que un mes y medio antes de cumplir 45 alcanzaría el récord mundial como el jugador que más partidos disputó en la historia del fútbol. Los amantes del deporte en Argentina tendrán la posibilidad de verlo mientras sigue haciendo historia: su Fluminense enfrentará a Lanús por los cuartos de final de la Sudamericana y visitará nuestras tierras para la serie que inicia el 16 de septiembre. Porque aquel arquero que recibió un gol mientras caminaba de espaldas, ese futbolista que más veces entró a un campo de juego profesional, este hombre que supo convertir las risas en resiliencia, va por más.






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